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Consejos para pasar un Otoño con salud


Todos los años con la llegada del Otoño nuestro sistema inmunológico se ve atacado por gripes y resfriados. Para paliar o evitar los efectos secundarios de las principales enfermedades invernales, evitar recaídas o la repetición del mismo cuadro infeccioso, se usan complementos alimenticios. Lo ideal es comenzar a tomarlos en otoño y terminar al comienzo de la primavera.

Detallamos a continuación los principales complementos alimenticios para reforzar nuestro sistema inmunitario:

  • El ajo y la cebolla: Poseen cualidades expectorantes y activan el sistema inmunológico, ayudando a prevenir enfermedades respiratorias.

El ajo es un alimento que produce calor y sequedad, por lo tanto está indicado en todas las dolencias donde exista frío y humedad como son los catarros. Es considerado como un potente antibiótico natural, además de poseer cualidades desinfectantes, expectorantes y descongestionantes.

Refuerza el sistema inmunitario fortificando la defensas frente a infecciones de bacterias, virus u hongos. La acción anti-bacteriana del ajo es debida a la Alicina, que además de incrementar las defensas del organismo también es útil para preservar la inocuidad de otros alimentos.

Es un excelente depurador de toxinas, ayudando a eliminarlas gracias a sus propiedades diuréticas y depurativas. Contribuye también a la formación y regeneración de la flora intestinal y a eliminar los residuos que van quedando en el organismo.

La cebolla es muy buena para todas las afecciones respiratorias; tos, catarros, gripes o bronquitis. Es rica en minerales oligoelementos y vitaminas A, B, C y E. Además alberga un aceite esencial que contiene una sustancia volátil llamada Alilo, con propiedades bactericidas y fungicidas.

Posee propiedades antivíricas y antibacterianas. Sobre las vías respiratorias ejerce un efecto antiséptico y expectorante, debido a que su aceite esencial se elimina a través del aparato respiratorio. Sus compuestos sulfurados son los responsables de favorecer la secreción bronquial, que además ejercen un efecto antiespasmódico sobre la musculatura lisa.

Por su parte, la acción sobre las vías respiratorias de la cebolla es también conocida por todos resultando efectiva contra las afecciones catarrales como la gripe, el resfriado, anginas u otras infecciones. Su aceite evita la congestión de los vasos y pequeños bronquiolos facilitando la expectoración, calmando la tos y la irritación de garganta. Particularmente se muestra especialmente efectiva en los casos de asma.

Uso tradicional: Macerar dos cebollas ralladas en medio litro de agua, tomándose un vaso entre las comidas y uno al acostarse durante 15 días. Otro uso, algo más sencillo, consiste en cortar una cebolla por la mitad y colocarla en la mesilla de noche para aliviar la tos nocturna. Si se mezcla con miel a partes iguales aclara la voz y soluciona el problema de la ronquera, mezclar 3 cucharadas diarias del jugo de cebolla con miel.

Sus enzimas favorecen la fijación de oxígeno por parte de las células, colaborando en la función respiratoria. Por su contenido en compuestos ricos en azufre, es , junto con el ajo, uno de los mejores bactericidas naturales para combatir procesos infecciosos del aparato respiratorio y digestivo.

La cebolla estimula el apetito y estabiliza las funciones del aparato digestivo. Es ideal como depurativo o en el tratamiento de afecciones respiratorias. La cebolla crudas, cocidas o en su jugo, son muy buenas en caso de estreñimiento.

  • Equinácea: Nos ayuda a reforzar el sistema inmunológico estimulando la producción de linfocitos, aportando además resistencia ante virus y bacterias. Se utiliza para combatir infecciones del tracto respiratorio superior, siendo muy útil para combatir los síntomas del resfriado, no para prevenirlos.
  • Levadura y Germen de Trigo: Son elementos probióticos utilizados como suplementos alimenticios. La levadura de cerveza aporta un efecto antibacteriano y el germen aumenta la respuesta del sistema inmunológico por su contenido en vitamina E.
  • Semilla de calabaza: Son una gran fuente de proteínas, minerales, vitaminas y ácidos grasos omega 3. Contiene gran cantidad de vitaminas antioxidantes como la vitamina A, C y E. La vitamina A es un potente antioxante natural, necesario para mantener la integridad de la piel, vista y membranas mucosas.
  • Polen: Gracias a su alto contenido en hidratos de carbono, vitaminas y minerales, ayuda a mejorar el sistema inmunológico. Todas sus propiedades terapéuticas tienden a tonificar el funcionamiento de nuestro organismo.

Destacamos su capacidad para mejorar nuestro sistema inmunológico, ayudando a proteger de forma natural las vías respiratorias y, gracias a su poder reconstituyente y vigorizante mejora estados de convalecencia o decaimiento físico e intelectual.

Las afecciones que responden mejor al tratamiento con polen son; asma, rinitis, bronquitis y migrañas producidas por algún tipo de alergia.

El polen puede tomarse a cualquier edad, estando especialmente indicado para niños y adolescentes en periodo de crecimiento activo, crisis de la pubertad, deportistas, convalecencia y como complemento dietético en la tercera edad.

Sólo es necesario tomar tres cucharadas al día, granulado o en polvo y disuelto es un zumo o tisana, ya que nuestro organismo no es capaz de asimilar más cantidad.

  • Própolis: El propóleo posee muchas propiedades terapéuticas, entre las más destacables: antibiótico natural (bactericida y fungicida), antiviral, cicatrizante, anti-inflamatorio, anlgésico, anti-alérgico, anestésico, inmunoestimulante.La importancia como complemento alimenticio se basa en que aumenta la resistencia del organismo frente a las infecciones. Gracias a la acción antibiótica del propóleo, protege de virus y bacterias, garantizando su total asepsia.

El propóleo posee muchas propiedades terapéuticas, entre las más destacables: antibiótico natural (bactericida y fungicida), antiviral, cicatrizante, anti-inflamatorio, analgésico, anti-alérgico, anestésico, inmunoestimulante.

Vías respiratorias: Lo podríamos considerar como un antibiótico de amplio espectro, su acción anti-inflamatoria y anestésica convierte al própolis en un eficaz protector de la garganta y de las cuerdas vocales, por ello tiene una merecida fama como antigripal. Es un complemento ideal para mantener las vías respiratorias altas en correcto estado de salud.

Además mejora de la salud bucal es debida a sus principios antisépticos, antibióticos y anti-inflamatorios. Además ayuda a impedir la formación de caries y placa bacteriana.

  • Uña de gato: Planta que estimula el sistema inmunitario y mejora la actividad anti-inflamatoria. Sus propiedades son tanto preventivas como paliativas. Se utiliza para tratar el asma, dolor en las articulaciones o como tónico para evitar enfermedades.
  • Vitamina C: Mejora el sistema inmunológico, ayudando a mejorar los síntomas del resfriado y haciendo más rápida su recuperación. Recomendada para problemas respiratorios, asma, bronquitis y alergias.
  • Miel: Es el remedio casero por antonomasia. Posee sustancias antibacterianas (inhibinas) que la convierten en un alimento de reputación para ciertas afecciones, en particular rino-faríngeas por su poder emoliente y antibiótico.

Uno de sus usos más tradicionales y efectivos consiste en diluirla en agua o leche para hacer gárgaras.

Por su suave efecto pectoral y anti-tusígeno hace que se encuentre habitualmente en la composición de jarabes para la tos y trastornos del aparato respiratorio, ya que la miel facilita la expectoración debido a que sus monosacáridos fluidifican las mucosidades bronquiales.

Las virtudes terapéuticas de la miel varían según la procedencia de las flores del néctar con el que han sido elaboradas. Hay una miel para cada caso:

  1. Miel de acacia: Reconstituyente para niños.
  2. Miel de eucalipto: Calma la tos, es emoliente, antiespasmódica y ayuda a curar las faringitis.
  3. Miel de espliego: Suplemento en caso de trastornos bronquiales y pulmonares.
  4. Miel de lavanda: Combate las enfermedades bronquiales, resfriados y asma.
  5. Miel de madroño: Una cucharada antes de dormir es recomendable en caso de padecer asma. Es de sabor poco agradable.
  6. Miel de milflores: La elaborada en alta montaña es la más pura, combate la tos y posee acción antibacteriana.
  7. Miel de romero: Calma la tos y tonifica en general.
  8. Miel de tomillo: Recomendado para la gripe por su elevado poder bactericida.
  9. Miel de zarza: Para la inflamación y la garganta.
  • Oligoelementos: Actúan como reguladores y adaptógenos en nuestro organismo. Se deben incluir oligoelementos en la dieta ya que ayuda a fortalecer nuestro organismo. Los oligoelementos indispensables para el invierno:
  1. Azufre: Alergias respiratorias y cutáneas.
  2. Bismuto: Garganta.
  3. Cobre: Procesos virales.
  4. Fósforo: Asma espasmódico.
  5. Manganeso: Alergias.
  6. Oro: Estimula las defensas.
  7. Plata: Para bajar la fiebre en las enfermedades infecciosas.
  8. Selenio: Refuerza las defensas.

Los oligoelementos desaparecen de los alimentos cuando éstos están fritos o cocidos con aceite. Lo ideal es tomarlos entre 11:00 y las 17:00, que es cuando nuestro organismo necesita más ayuda para bajar el cortisol.

Otros consejos para mantener un buen estado de salud en esta época
Mantener un ambiente en buen grado de humedad es muy importante, ya que el aire seco daña las mucosas de la nariz y garganta. Ventilar las habitaciones durante unos minutos renovará el aire, siempre teniendo en cuenta que han de evitarse las corrientes de aire. Lavarse más a menudo las manos con agua y jabón para evitar contagios es otro básico fundamental para la prevención de gripes y resfriados, además de utilizar pañuelos de papel desechables para evitar contagios.

Una buena alimentación es importante para combatir cualquier infección, ya que si no fuese correcta podría alargar la convalecencia. Hay que estar bien hidratado; agua, zumos o sopas,  y más cuando se está en un proceso febril. La ingesta de fruta y verdura ricas en vitaminas A, C y E, refuerza nuestro sistema inmunológico.

Evitemos el tabaco durante cualquier proceso infeccioso de las vías respiratorias, el humo daña el sistema inmunitario y debilita las mucosas de la nariz, pulmones y bronquios, haciéndonos más vulnerables a virus y bacterias.

En la medida de lo posible se debe hacer algo de ejercicio físico suave, esto ayudará a mantener activas las defensas del organismo.

Las enfermedades más comunes del invierno

  • Sinusitis

Es la inflamación de la mucosa que recubre el interior de los senos paranasales. Suele complicarse si no se trata adecuadamente, siendo la rinitis infecciosa la complicación más común.
Sabemos que padecemos sinusitis por las secreciones nasales abundantes, espesas y obstrucción nasal. También tendremos el típico dolor de cabeza que se inicia después de levantarse, intensificándose al mediodía, disminuyendo algo por la tarde e intensificándose nuevamente en la noche.

  • Dolor de garganta: laringitis, faringitis y amigdalitis

La laringitis es una serie de trastornos caracterizados por la inflamación de la mucosa de la laringe que provoca una alteración de la voz; afonía o ronquera. Se suele tener una sensación molesta en el cuello que puede ser dolorosa, obliga a carraspear y produce una tos seca e insistente.

La faringitis cursa con trastornos caracterizados por una inflamación de la mucosa faríngea debidos a una infección, cuando son las amígdalas se le llama amigdalitis. En ambos casos hay sensación de dolor y sequedad de garganta, soliendo desaparecer a los cinco días aproximadamente sin complicaciones.

  • Rinitis

Es un trastorno de las fosas nasales caracterizado por la inflamación de la mucosa nasal, normalmente es de origen vírico. Provoca La sensación de tener la nariz tapada, aumento de las secreciones nasales, estornudos, malestar y destemplanza. La rinitis más habitual es el resfriado común.

Otro tipo de rinitis es la alérgica, caracterizada porque provoca crisis de estornudos repetidos con bastantes secreciones nasales que generalmente aparecen y remiten repentinamente. Lo más común es que sean provocadas por alergias al polen, pelos de animales, polvo, … .

  • Resfriado común

También llamado catarro o constipado, es un proceso infeccioso de las mucosas nasales y faríngeas, generalmente de origen vírico. Notaremos rinitis, dolor de cabeza y malestar general, durando en torno a cinco o 7 días.

Evitar el abuso de inhaladores nasales, reforzar la dieta con vitamina C y oligoelementos, ayudará a sobrellevar mejor el resfriado.