Los números de 2013


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Todo sobre la artrosis y la artritis


Las articulaciones según sean las causas, pueden doler e incluso inflamarse. Es importante aclarar que todas las articulaciones sometidas a un sobre-esfuerzo, como es el causado por el sobrepeso, aumenta el riesgo de lesión en las mismas. Estas dolencias afectan a las articulaciones móviles o sinoviales.

Para comenzar distinguiremos los elementos que forman parte de una articulación:

  • Dos o más huesos móviles.
  • Superficies óseas cubiertas de cartílago que amortigua la presión que se ejerce sobre las articulaciones y permite que se desplacen sin que se produzca fricción.
  • Cápsula articular, es un tejido conectivo que rodea y envuelve a la cavidad de la articulación formada por 2 capas:

                Externa – La cápsula fibrosa

                Interna – La membrana sinovial.

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  • El liquido sinovial, que es un fluido transparente y viscoso secretado por la membrana sinovial otorgándole nutrición al cartílago y lubricando las superficies de la articulación.
  • Los ligamentos y tendones que se insertan en la cápsula limitando los movimientos de la articulación.

Diferencia entre Artritis y Artrosis

Es importante diferenciar la artritis reumatoide de la artrosis. Aunque ambas enfermedades derivan en una inflamación articular, existen diferencias entre ellas:

La Artritis Reumatoide es una enfermedad más grave y de origen autoinmune. Afecta habitualmente a personas más jóvenes, pudiendo aparecer a partir de los 25 años. Los síntomas son de carácter sistémico, es decir, son de carácter general.

La Artrosis viene determinada por el desgaste de las articulaciones. Es más frecuente en individuos de más de 40 años de edad y se desarrolla a lo largo de muchos años, según se va produciendo la destrucción de la articulación. La acción de la artrosis está localizada en las articulaciones.

La Artrosis y Artritis

Los trastornos reumáticos que afectan a las articulaciones pueden clasificarse en dos categorías:

Los de tipo degenerativo, como la artrosis, que se caracterizan por el deterioro del cartílago y la parte ósea de la articulación (desgaste de la articulación).

Los de tipo inflamatorio, como la artritis reumatoide, que se caracterizan por la inflamación de la membrana sinovial (aumento de calor y del volumen en la articulación).

Sin embardo, lo más frecuente es que se padezca ambos tipos de forma conjunta en algún grado, es decir, que se de al mismo tiempo inflamación y degeneración en la articulación afectada.

Artrosis

Es una enfermedad crónica de las articulaciones, se caracteriza por la destrucción del cartílago que recubre las superficies de los huesos causando dolor y rigidez en las articulaciones. También se la conoce como enfermedad articular degenerativa, osteoartritis o artritis hipertrófica.

artrosis01La estructura del cartílago comienza a cambiar al pasar los años o al sufrir diferentes lesiones. El cartílago se vuelve más delgado produciéndose grietas en su superficie exponiendo así el hueso lo que impide que la articulación se mueva fácilmente. En los bordes de la articulación, el hueso se vuelve más denso produciendo tumefacciones o espuelas, llamados osteofitos (picos de hueso o picos de loro) que interfieren con el movimiento normal de la articulación y que además causan dolor. La membrana sinovial se engrosa, aumenta su volumen y produce derrame del liquido sinovial.

Es mucho más frecuente que la artritis, dándose especialmente en la tercera edad. A esta degeneración del cartílago le acompaña una proliferación del tejido óseo, lo que provoca rigidez, dolor y que la articulación no tenga la movilidad adecuada.

La artrosis se puede clasificar en:

  • Primaria o idiopática, cuando se desconoce la causa
  • Secundaria, cuando está asociada a una enfermedad, infección, deformidad, herencia, lesión o uso excesivo.

Dentro de las causas que la provocan destacamos:

  • Dieta – Existen ciertos factores en la dieta que favorecen la obesidad que podrían alterar las estructuras cartilaginosas y los huesos.
  • Envejecimiento – Se produce una degeneración del cartílago al pasar los años y además la capacidad de regeneración del mismo está disminuida.
  • Factor hereditario – Ciertas familias pueden tener un defecto en uno de los genes responsables del colágeno, el cual es un componente fundamental del cartílago.
  • Género – Afecta tanto a hombres y mujeres antes de los 50 años, a partir de esa edad, existe mayor predisposición en la mujer, especialmente en las manos.
  • Lesiones locales – Cuando se producen fracturas, golpes o caídas importantes se predispone a que el cartílago se altere ante el impacto sufrido.
  • Obesidad – Aumenta el riesgo de padecer de artrosis especialmente en la rodilla y las caderas. El sobrepeso aumenta la presión que se realiza sobre la articulación lo que puede ocasionar la ruptura del cartílago.
  • Sobrecarga ocupacional – La tarea laboral puede afectar el desarrollo de la artrosis debido al uso repetitivo y la sobrecarga mecánica a la cual son sometidas ciertas articulaciones. Se ha manifestado la artrosis de rodillas en jugadores de fútbol mientras que en artesanos y personas que realizan trabajos con sus manos sufren de artrosis en esa zona.

¿Cómo se manifiesta la artrosis?

  • Limitación o incapacidad funcional por pérdida de la movilidad.
  • Dolor “mecánico”, empeora cuando se mueve o sobrecarga la articulación y mejora con el reposo.

Puede afectar a cualquier articulación pero se manifiesta principalmente en manos, columna, rodilla, pies (dedo gordo) y caderas.

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  • Rigidez, sensación de entumecimiento que ocurre al comenzar a mover las articulaciones tras un tiempo de reposo. La rigidez matutina dura menos de 30 minutos y va mejorando con la actividad.
  • Deformidad de la articulación dada por el engrosamiento de los huesos de la articulación.
  • Crujidos o crepitaciones al mover la articulación.
  • Brotes óseos o nódulos en las articulaciones de los dedos de las manos. Se llaman nódulos de Heberden a los que aparecen en las articulaciones de los extremos de los dedos, mientras que los nódulos de Bouchard aparecen en las articulaciones centrales de los dedos.

¿Cómo se diagnostica?

La artrosis se diagnostica mediante historia clínica y unas pruebas físicas:

  • Análisis de sangre y orina.
  • Análisis del líquido sinovial: a través de la aspiración articular
  • Radiografía – Se observa la disminución del espacio articular que existe entre los huesos debido al desgaste del cartílago, aumento de la densidad ósea.
  • Tomografía axial computada y Resonancia magnética nuclear. Estas pruebas son útiles en algunos casos.

Tratarla

No existe un tratamiento que cure la artrosis sino que el tratamiento está centrado en disminuir o aliviar sus manifestaciones clínicas y prevenirla.

Para tratar la artrosis hay que estar en reposo cuando aparece la crisis. Pueden tomarse analgésicos, pero éstos no evitan la destrucción del cartílago. Al tratarse de una enfermedad ligada al envejecimiento, el mejor tratamiento es la prevención cuidando la dieta, evitando la obesidad y la sobrecarga en las articulaciones.

El tratamiento quirúrgico es otro de los tratamientos, pero sólo se se realiza en casos graves con daños importantes en las articulaciones que a su vez tienen dolor intenso.

Tratamiento no farmacológico es realizar una terapia física y ocupacional, hacer ejercicio; caminar, pedalear o nadar, hacer reposo ante un dolor intenso, controlar el peso para evitar sobrecarga de las articulaciones y tener un estilo de vida más saludable.

Remedios naturales: Cartílago de Tiburón, glucosamina y condroitina, vitamina E, vara de oro, diente de león, ortiga blanca, muérdago, harpagofito, vayas de enebro.

Remedios caseros para la Artrosis: Generalmente esta enfermedad se ubica en las articulaciones de las manos, rodillas, caderas, columna lumbar, cervical, manos, rodillas y caderas.

La artrosis no es reversible, pero se puede frenar su avance y aliviar su dolor tomando en cuenta los siguientes remedios y recomendaciones.

Alimentación y artrosis

Consistirá en tomar patatas, cereales integrales (arroz, avena, trigo) frutas, hortalizas, verduras, clara de huevo, miel, frutos secos, semillas, sojas y derivados, legumbres, pan integral, ajo, sal marina, leches vegetales: soja, almendras, arroz, avena, especias, lácteos naturales, algas. No se deben consumir proteínas en exceso por la formación del ácido úrico (carne, pescado, huevo, lácteos y derivados).

Evitar lácteos de larga conservación, alcohol, café, bebidas con gas, tabaco, mariscos, vísceras, embutidos, carnes, quesos en exceso, azúcar blanca, arroz blanco o descascarillado o harina blanca.

Es recomendable los zumos, licuados de patatas, repollo, zanahoria o apio, siempre bien ensalivados que se pueden añadir a la sopa justo antes de tomarla.

Artritis

Es la inflamación de una o varias articulaciones en el revestimiento de las articulaciones (membrana sinovial) con dolor, rigidez, deformidad y limitación de los movimientos. Hay muchas enfermedades que pueden causar artritis, entre las que destacan la artritis reumatoide, la osteoartritis y la gota. La enfermedad es crónica y evoluciona durante años alternando periodos de remisión y de brote.

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La enfermedad progresa en tres etapas:

  • La primera etapa es la inflamación de la membrana sinovial lo que causa dolor, calor, rigidez, enrojecimiento e hinchazón alrededor de la articulación.
  • En una segunda etapa existe una división rápida y crecimiento de las células de la membrana sinovial ocasionando un engrosamiento de la misma (esto es llamado panus) lo que forma un tejido anormal en la articulación.
  • En la tercera etapa éstas células inflamadas secretan enzimas que dañan al hueso y cartílago dando como consecuencia deformidad, más dolor y pérdida del movimiento de dicha articulación.

Causas

Las causas concretas no se conocen pero existen diversos factores que influyen en la aparición de la misma:

  • Componente genético – Existe una predisposición genética a padecer la enfermedad pero no es hereditaria.
  • Dieta – Consumo exagerado de alcohol y de alimentos enriquecidos, embutidos y enlatados, provocan una forma aguda de artritis que se conoce con el nombre de gota, la cual aparece en un 90% en los hombres. Suele afectar a las articulaciones pequeñas de dedos de pies y manos, en los cuales se depositan cristales de ácido úrico, provocando inflamación, enrojecimiento y dolor muy severo.
  • Infecciones: Causadas por bacterias, virus u hongos de alguna articulación o de otra parte del organismo.

El microorganismo viaja a través de la sangre y se deposita en la articulación haciéndose visible la inflamación, el enrojecimiento, sensibilidad de la zona, fiebre y dolor por todo el cuerpo.

  • Género – Las mujeres tienen mayor predisposición, tres veces más que los hombres a tener la enfermedad. Aparece en la edad adulta, entre los  30 y 50 años, pudiendo afectar a cualquier edad, incluso a niños.
  • Sistema inmune – A través de los glóbulos blancos producen anticuerpos que nos protegen contra sustancias extrañas para el organismo. En la artritis reumatoidea funciona incorrectamente ya que ataca e invade a los propios tejidos de las articulaciones. Por eso a veces se la nombra como una enfermedad auto-inmune debido a esta repuesta anormal del propio sistema inmune.
  • Sobrepeso: Ejerce presión sobre las articulaciones provocando más dolor y deformidad de las mismas.

Manifestaciones de la artritis reumatoidea

Comienza generalmente en las pequeñas articulaciones de los dedos, manos y muñecas pero también puede aparecer en cualquier articulación.

Inflamación, hipersensibilidad, enrojecimiento y dificultad del movimiento de la articulación.

Afecta en forma simétrica las articulaciones y varias a la vez.

Rigidez articular durante la mañana (alrededor de 1 hora o más) y cuando se permanece sentado por períodos prolongados.

Fatiga, debilidad, dolor muscular, pérdida de apetito y pérdida de peso, anemia, depresión.

Cursa con períodos de mayor actividad o agudización, empeorando la inflamación, pudiendo estar seguidos por períodos asintomáticos.

Aparición de nódulos reumatoideos (aparecen en un 20% de los pacientes e indican enfermedad severa). Son pequeños bultos que aparecen bajo la piel especialmente en áreas expuestas a mucha presión; codos, dedos, pies, espina dorsal.

Afectación de las glándulas bucales y de los ojos produciendo disminución en la producción de saliva y lágrimas (síndrome de Sjögren)

Mayor susceptibilidad a infecciones en pacientes con severa artritis.

¿Cómo se diagnostica?

Análisis de sangre – La presencia del factor reumatoide, anemia, elevada tasa de sedimentación de eritrocitos y de proteína activa C ayudan al diagnóstico de la artritis reumatoidea ya que indican inflamación.

Exploración de la zona: hinchazón, alta temperatura, enrojecimiento de la piel, rigidez y movimiento limitado.

Radiografías, gammagrafía ósea, densitometría ósea, resonancia magnética nuclear y ultrasonido de la articulación

Tratamiento

Hasta el momento no existe cura para la artritis reumatoidea. Pero existen tratamientos para tratar el dolor, reducir la inflamación, mejorar la función de la articulación y por ende el bienestar general del paciente.

El ejercicio moderado y específico sí es muy recomendable para facilitar la movilidad de la articulación. Es conveniente descansar entre 8 a 10 horas diarias para evitar sobrecargar la articulación.

Una dieta balanceada que incluya cantidades adecuadas de proteínas y calcio es altamente beneficiosa para el paciente. Si la persona tiene sobrepeso, nada es más recomendable que la reducción del peso corporal mediante una dieta equilibrada e hipocalórica.

Remedios naturales: Cartílago de Tiburón, enzimas, harpagofito, mejillón de Labios Verdes, harpagofito, infusión de Ortiga.

Remedios caseros para la Artritis: Consumir mucho ajo, se recomienda tomar 2 o 3 al día hasta calmar las molestias. Se puede consumir como se quiera, una idea es moler un ajo y consumirlo con el zumo de un limón en ayunas.

Consumir una o dos cucharadas de miel de abeja antes de cada comida.

Consumir zumos de verduras; zanahoras, espinacas, apio, remolacha, … o todos mezclados con frutas. Siempre consumirlo a diario.

Tratamientos naturales para la Artritis y la Artrosis

La Ortiga

Se ha demostrado que las ortigas pueden ser utilizadas para el tratamiento sintomático en casos de artritis, de artrosis y en general para procesos reumáticos.

Esta planta destaca por sus efectos antiinflamatorios, ayudando a reducir el el dolor asociado a este tipo de enfermedades. Además se le atribuyen otras propiedades; actúa como protector del hígado, regula la tensión arterial o reduce el colesterol.

Podemos aplicar las ortigas en forma de emplastos para la inflamación articular o bien usarla en infusiones (no superando los 6gr. de hojas de ortiga, lo ideal es consumir entre 3 y 4gr. diarios).

¿Durante cuánto tiempo se pueden utilizar las ortigas en infusiones o en emplastos?. Al ser la ortiga una planta bastante segura en su uso y sin efectos secundarios, se puede tomar durante largos periodos de tiempo, intercalando periodos de descanso. Como siempre aconsejamos, siempre informe al médico para saber la compatibilidad con su tratamiento.

¿Incompatibilidad con ciertos medicamentos?. Se debe tener cuidado al tomarla con medicación para la hipertensión y para la glucemia, ya que podría potenciar su efecto.

Harpagofito

El interés  del harpagofito es un buen complemento para la artrosis, reuma y otros problemas articulares dolorosos. Se han realizado varios estudios en pacientes con artrosis y se ha demostrado una mejoría significativa de la sintomatología dolorosa. La movilidad y la flexibilidad articular mejoran.

harpagofito_02Un estudio publicado el año 2003 muestra una reducción significativa del dolor y los síntomas de artrosis en 75 pacientes tratados con harpagofito. El dolor se redujo entre un 25% y un 45%, mientras que la movilidad aumentó en el mismo porcentaje.

En Francia recientemente se llevó a cabo un estudio sobre 122 personas con artrosis de cadera y rodilla. Durante 4 meses, una parte de los voluntarios tomó 435 mg de harpagofito al día, mientras que al otro grupo se le administró un medicamento anti-inflamatorio. La disminución del dolor fue la misma en ambos grupos. Al final del estudio, los pacientes del grupo harpagofito utilizaban menos medicación contra el dolor. También sufrían menos diarreas que los que siguieron el tratamiento químico anti-inflamatorio, en torno a un 26%.

Otro estudio realizado en 2003 comparó en 44 personas la eficacia del harpagofito respecto a la de un anti-inflamatorio de última generación. Los pacientes podían continuar su tratamiento habitual en paralelo o detenerlo si se sentían mejor. Seis semanas después del inicio del estudio, y gracias al harpagofito, 10 pacientes pudieron suspender el tratamiento durante más de cinco días. En cuanto al resto, la reducción del dolor fue similar en ambos grupos, pero el número de efectos secundarios fue dos veces mayor entre los que tomaban el fármaco químico.

Jengibre

Sus compuestos poseen propiedades anti-inflamatorias. Basándose en el uso ancestral del jengibre, en 1992 un grupo de investigadores tuvo la idea de probar el polvo de jengibre contra la artrosis. Después de tres meses de uso, las tres cuartas partes de los pacientes que lo utilizaron notaron una clara mejoría en su estado. Algunos continuaron el tratamiento a base de jengibre durante más de dos años y medio sin ningún tipo de efecto secundario significativo.

Recientemente se ha publicado un interesante estudio clínico en la revista médica de referencia Arthritis and Rheumatism (“Artritis y Reumatismo”). Los científicos administraron durante seis semanas en unos casos jengibre y en otros un placebo a personas que sufrían artrosis de rodilla durante 6 semanas. Los investigadores constataron al final del estudio que las personas que tomaron el jengibre se desplazaban con mayor facilidad, sus dolores se habían atenuado y tenían menos rigidez en las articulaciones, lo que venía a indicar que su artrosis había mejorado en gran medida gracias al jengibre.

Sin embargo, estos estudios están comenzando, por lo que la relación entre el jengibre y la artrosis está a la espera de mayores resultados.

Omega 3

Los ácidos Omega-3 son una familia de ácidos grasos, que una vez absorbidos generan sustancias que tienen propiedades anti-inflamatorias. Se usa para casi todo, es muy reconocida y de innegable eficacia.

Omega3Los Omega-3  se encuentran en:

Vegetales de hoja verde

Frutos secos, sobre todo en las nueces

Pescados grasos: anchoa, arenque, caballa, sardina, salmón

Semillas de lino

Aceites de colza, nuez y lino.

Estudio acerca de los suplementos Omega 3 sobre la artrosis.

Desde 1998, el Dr. Bruce Caterson, de la Universidad de Cardiff (Gales), y su equipo estudian los beneficios potenciales de los suplementos de Omega-3 sobre la artrosis. Después de varios y prometedores experimentos de laboratorio sobre tejidos de cartílago con artrosis, estos investigadores han publicado los resultados de su primer estudio en el ser humano.

Y estos resultados han resultado ser extraordinariamente prometedores. En el estudio participaron 31 personas con artrosis y en espera de una operación para la colocación de una prótesis total de rodilla. La mitad de los participantes tomó 2 veces al día, entre 10 y 12 semanas antes de la operación, 2 cápsulas con 1 gramo de aceite de hígado de bacalao enriquecido con ácidos grasos Omega-3. La otra mitad tomó un placebo. Todos los pacientes se sometieron a su operación y, después de ésta, se analizaron los cartílagos.

¿El resultado? En el 86% de los casos del grupo de pacientes que había tomado Omega-3, no había rastro (o muy poco) de las enzimas que destruyen el cartílago, frente al 26% de los casos del grupo que tomó placebo. Según el profesor Bruce Caterson, “esto significa que un suplemento de ácidos grasos Omega-3 puede reducir o incluso detener el deterioro del cartílago y reducir la inflamación y el dolor que acompañan a la artrosis”.

Glucosamina y Condroitina (Para reparar el cartílago)

Se dice de estas dos sustancias naturales que podrían incluso ayudar a revertir el proceso de la artrosis, es decir, a reparar el cartílago y rejuvenecer varios años sus articulaciones.

En el cartílago, usted tiene “moléculas esponja” que atraen y retienen el agua, lo que garantiza la flexibilidad y la elasticidad de los tejidos de las articulaciones. Estas moléculas se denominan proteoglicanos, sin ellas el cartílago sería incapaz de absorber los golpes, se agrietaría, se rompería y desgastaría por completo.

Para que las células de las articulaciones puedan producir proteoglicanos, necesitan dos sustancias: la glucosamina y la condroitina. Normalmente, los condrocitos los sintetizan a partir de la glucosa de los alimentos mediante varias reacciones bioquímicas. Sin embargo, en la artrosis, los condrocitos, aunque estén bien alimentados con glucosa, no consiguen desempeñar su tarea correctamente.

Los investigadores han descubierto que se obtienen resultados mucho mejores al proporcionar directamente a los condrocitos la glucosamina y la condroitina en forma de suplementos que se toman por vía oral. Estas sustancias pueden en algunos casos estimular la producción de proteoglicanos y normalizar el metabolismo del cartílago. De esta forma, éste último no sólo deja de degenerarse, sino que puede reconstruir nuevo cartílago.

Desde hace más de 20 años, la mayoría de estudios concluyen demostrando la eficacia de los suplementos de glucosamina para aliviar el dolor en caso de artrosis leve o moderada. Esta mejoría aparece en un plazo de 2 a 8 semanas y persiste durante varias semanas más después de interrumpir el tratamiento. Esto se debe al efecto antiinflamatorio de la glucosamina.

Por otra parte, y aquí radica su interés en relación con los tratamientos antiinflamatorios, la glucosamina podría estabilizar en algunos casos el proceso de destrucción del cartílago. Dos estudios realizados en personas con artrosis en las rodillas pusieron de manifiesto que tomar diariamente 1.500 mg de sulfato de glucosamina durante 3 años permite detener la progresión de la enfermedad.

Se necesita que queden en la articulación células que fabriquen el cartílago, es decir que éste no haya sido totalmente destruido. De ahí la importancia de ocuparse de la prevención desde muy temprano, por ejemplo, después de un traumatismo en la rodilla (después de un accidente de esquí o jugando al fútbol, por ejemplo) porque este tipo de traumatismo provoca un proceso inflamatorio que acaba destruyendo el cartílago.

Además, parece que la glucosamina y la condroitina, tomadas conjuntamente, muestran sinergias que permiten una mayor eficacia.

Otras recomendaciones

Realizar a diario ejercicios de estiramiento de todo el cuerpo, especialmente de las áreas afectadas, ya que, de esta forma, se ayuda a fortalecer los ligamentos, tendones y músculos.

estiramientoIgualmente, se puede realizar estiramientos en las manos. El procedimiento consiste en estirar con lentitud hasta llegar al límite, y después soltar también de forma lenta. Es importante que la persona fortalezca los músculos que rodean la zona afectada, A diario el enfermo deberá realizar movimientos rotatorios de las articulaciones siempre con lentitud, especialmente al levantarse.

En el caso de la artrosis de cadera, se aconseja evitar largas caminatas y si se siente dolor en alguna actividad de pie, la persona se deberá sentar y luego continuar. No se debe usar bastón, sólo en casos extremos. Se debe usar zapatos cómodos y holgados.

Se recomienda que las personas con artrosis de rodilla que tengan sobrepeso, adelgacen, ya que la obesidad somete a las articulaciones a más presión lo que puede desgastarlas con rapidez y causar dolor.

Cuando se sufre de artrosis cervical, se aconseja el uso de sillas de trabajo anatómicas, con la cadera un poco más levantada que la rodilla. Esto desplaza el peso, lo que libera la columna.

En caso que el dolor de la artrosis sea insoportable, se debe acudir al médico, ya que se puede reemplazar la articulación desgastada, en especial la cadera o rodilla, con una prótesis mediante una operación quirúrgica.
Masajes

Al activar la circulación de forma pasiva se favorece la llegada de nutrientes a la articulación afectada, también se eliminan así sustancias de desecho que son las causantes del dolor y la inflamación. También tienen la ventaja de influir a nivel psicológico, aumentando la autoestima, la confianza y disminuyendo emociones negativas.

Las sustancias más empleadas en los masajes son son: alcohol alcanforado, alcohol de romero, aceite de almendra con árnica o el aceite de hipérico.

Bañarse en el mar

Bañarse en agua salado o en casa con agua caliente con un buen puñado de sal marina. Se acosnesaje tomar un baño de agua caliente antes de acostarse, no se debe secar mucho y tratar de dejar la sal en la piel durante un día, hacer esto durante varias semanas.