anemia03

La anemia y la falta de hierro en nuestro organismo


Una de las patologías apreciable con mayor frecuencia en vastos sectores de la población es la relacionada con la disminución de los niveles de hierro y que se expresa clínicamente bajo la forma de ANEMIA, nombre con el que se designa habitualmente los estados caracterizados por la falta de hemoglobina y glóbulos rojos en cantidad y calidad suficientes.

El hierro es utilizado fundamentalmente para la elaboración de la hemoglobina, sustancia responsable del color rojo de la sangre y encargada del transporte de oxígeno a los diferentes tejidos de nuestro organismo. Aproximadamente un 30% del hierro absorbido se almacena como ferritina y hemosiderina en la médula ósea, el bazo y el hígado.

Normalmente el hierro es aportado por los alimentos que integran una dieta equilibrada, habiéndose comprobado que personas mal alimentadas pueden padecer de algún grado variable de anemia ferropénica o por falta de hierro.

Entre las causas más frecuentes de este tipo de anemia, se señalan las siguientes:

  • Dietas con bajo contenido en hierro, como se ha indicado.
  • Períodos de crecimiento (en niños y adolescentes).
  • Embarazo y lactancia.

 En los estados fisiológicos mencionados se requiere aumentar la cantidad de hierro ingerido y la producción de glóbulos rojos.

  • ANOMALÍAS DEL TRACTO GASTROINTESTINAL (pueden alterar la absorción de hierro y provocar estados anémicos).

 Se puntualiza que el mayor porcentaje de hierro contenido en los alimentos, se absorbe en el tramo superior del intestino delgado.

  • PÉRDIDAS DE SANGRE (ocasionan déficit de hierro y anemia ferropénica)

 Se incluyen las hemorragias digestivas, el sangrado menstrual y las lesiones traumáticas asociadas con roturas de vasos sanguíneos y la consiguiente pérdida de sangre.

Los síntomas más frecuentes que se hallan asociados con las anemias por déficit de hierro son:

  • Cansancio, fatiga y laxitud.
  • Palidez o pérdida de color en la piel y mucosas.
  • Mareos y/o cefaleas.
  • Taquicardia y palpitaciones.
  • Sofocación incluso después de ejercicios moderados.
  • Edema (asociado con casos graves de anemia crónica).
  • Falta de apetito.

Estos síntomas y signos clínicos no corresponden tan solo a la anemia por carencia de hierro, sino que son semejantes en casi todas las formas de anemia y también se presentan en otras enfermedades. No son por tanto específicos y el diagnóstico de certeza de la anemia ferropénica debe corroborarse mediante la realización de pruebas analíticas de rutina, tales como el hemograma (recuento de glóbulos rojos) y los dosajes de hemoglobina y hierro sérico. En casos especiales se recurre complementariamente a otros estudios diagnósticos como la punción de médula ósea.

En casos de anemia grave avanzada se produce aumento del tamaño del corazón y edema en los pies y en los tobillos; frecuentemente las uñas se tornan frágiles y quebradizas observándose palidez debajo de las mismas y otro signo característico de valor diagnóstico es igualmente la decoloración de las encías y la hinchazón de lengua (glositis).

La anemia, además de los síntomas y signos expuestos, también reduce la capacidad para realizar trabajos durante períodos prolongados de tiempo y en los escolares dificulta la concentración, el aprendizaje es más lento y el desarrollo psicológico deficiente.

Muchas personas, en especial mujeres con niveles muy bajos de hemoglobina (apreciables frecuentemente en países en desarrollo), padecen anemias crónicas por déficit de hierro y dan la apariencia de realizar sus actividades normalmente. Parecen adaptarse a los niveles bajos de hemoglobina; sin embargo la anemia grave puede progresar hasta llevar a la insuficiencia cardiaca y a la muerte.

El tratamiento específico de las anemias por déficit de hierro debe basarse en la historia clínica del paciente; en su edad y en el estado general de salud; en las causas que la han generado; en su tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias y en las expectativas vinculadas con la progresión o evolución del cuadro anémico.

UNA DIETA RICA EN HIERRO

La incorporación de alimentos ricos en hierro puede ayudar a mejorar el estado clínico de pacientes con anemias ferropénicas. Se mencionan especialmente:

  • Las carnes rojas (vaca o cordero)
  • Las aves (pollo, pavo o pato)
  • El pescado y el marisco (sardinas, anchoas, almejas mejillones, etc.)
  • Los vegetales de hojas verdes (espinacas, acelgas, repollo, brócoli, col rizada, etc.)
  • Las legumbres (habas, lentejas, etc.)
  • El pan integral y cereales enriquecidos con hierro
  • La pasta y el arroz

SUPLEMENTOS DIETÉTICOS DE HIERRO

La utilización de suplementos de hierro en estado natural puede aumentar los niveles de hemoglobina y hierro sérico e incrementar la cantidad de glóbulos rojos, cuando se utilizan durante períodos variables de tiempo asociados con la vitamina C, indispensable para una correcta y eficaz absorción intestinal.

Existen otros tipos de anemias vinculadas con alteraciones genéticas, tales como la Talasemia (síntesis defectuosa de la hemoglobina ); con alteraciones inmunológicas como las anemias hemolíticas; con trastornos medulares en la formación de los glóbulos rojos (aplasia medular) y con el déficit de dos elementos que intervienen en la formación de los glóbulos rojos: el ácido fólico y la vitamina B12.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s