Archivo de la etiqueta: hierro

La anemia y la falta de hierro en nuestro organismo


Una de las patologías apreciable con mayor frecuencia en vastos sectores de la población es la relacionada con la disminución de los niveles de hierro y que se expresa clínicamente bajo la forma de ANEMIA, nombre con el que se designa habitualmente los estados caracterizados por la falta de hemoglobina y glóbulos rojos en cantidad y calidad suficientes.

El hierro es utilizado fundamentalmente para la elaboración de la hemoglobina, sustancia responsable del color rojo de la sangre y encargada del transporte de oxígeno a los diferentes tejidos de nuestro organismo. Aproximadamente un 30% del hierro absorbido se almacena como ferritina y hemosiderina en la médula ósea, el bazo y el hígado.

Normalmente el hierro es aportado por los alimentos que integran una dieta equilibrada, habiéndose comprobado que personas mal alimentadas pueden padecer de algún grado variable de anemia ferropénica o por falta de hierro.

Entre las causas más frecuentes de este tipo de anemia, se señalan las siguientes:

  • Dietas con bajo contenido en hierro, como se ha indicado.
  • Períodos de crecimiento (en niños y adolescentes).
  • Embarazo y lactancia.

 En los estados fisiológicos mencionados se requiere aumentar la cantidad de hierro ingerido y la producción de glóbulos rojos.

  • ANOMALÍAS DEL TRACTO GASTROINTESTINAL (pueden alterar la absorción de hierro y provocar estados anémicos).

 Se puntualiza que el mayor porcentaje de hierro contenido en los alimentos, se absorbe en el tramo superior del intestino delgado.

  • PÉRDIDAS DE SANGRE (ocasionan déficit de hierro y anemia ferropénica)

 Se incluyen las hemorragias digestivas, el sangrado menstrual y las lesiones traumáticas asociadas con roturas de vasos sanguíneos y la consiguiente pérdida de sangre.

Los síntomas más frecuentes que se hallan asociados con las anemias por déficit de hierro son:

  • Cansancio, fatiga y laxitud.
  • Palidez o pérdida de color en la piel y mucosas.
  • Mareos y/o cefaleas.
  • Taquicardia y palpitaciones.
  • Sofocación incluso después de ejercicios moderados.
  • Edema (asociado con casos graves de anemia crónica).
  • Falta de apetito.

Estos síntomas y signos clínicos no corresponden tan solo a la anemia por carencia de hierro, sino que son semejantes en casi todas las formas de anemia y también se presentan en otras enfermedades. No son por tanto específicos y el diagnóstico de certeza de la anemia ferropénica debe corroborarse mediante la realización de pruebas analíticas de rutina, tales como el hemograma (recuento de glóbulos rojos) y los dosajes de hemoglobina y hierro sérico. En casos especiales se recurre complementariamente a otros estudios diagnósticos como la punción de médula ósea.

En casos de anemia grave avanzada se produce aumento del tamaño del corazón y edema en los pies y en los tobillos; frecuentemente las uñas se tornan frágiles y quebradizas observándose palidez debajo de las mismas y otro signo característico de valor diagnóstico es igualmente la decoloración de las encías y la hinchazón de lengua (glositis).

La anemia, además de los síntomas y signos expuestos, también reduce la capacidad para realizar trabajos durante períodos prolongados de tiempo y en los escolares dificulta la concentración, el aprendizaje es más lento y el desarrollo psicológico deficiente.

Muchas personas, en especial mujeres con niveles muy bajos de hemoglobina (apreciables frecuentemente en países en desarrollo), padecen anemias crónicas por déficit de hierro y dan la apariencia de realizar sus actividades normalmente. Parecen adaptarse a los niveles bajos de hemoglobina; sin embargo la anemia grave puede progresar hasta llevar a la insuficiencia cardiaca y a la muerte.

El tratamiento específico de las anemias por déficit de hierro debe basarse en la historia clínica del paciente; en su edad y en el estado general de salud; en las causas que la han generado; en su tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias y en las expectativas vinculadas con la progresión o evolución del cuadro anémico.

UNA DIETA RICA EN HIERRO

La incorporación de alimentos ricos en hierro puede ayudar a mejorar el estado clínico de pacientes con anemias ferropénicas. Se mencionan especialmente:

  • Las carnes rojas (vaca o cordero)
  • Las aves (pollo, pavo o pato)
  • El pescado y el marisco (sardinas, anchoas, almejas mejillones, etc.)
  • Los vegetales de hojas verdes (espinacas, acelgas, repollo, brócoli, col rizada, etc.)
  • Las legumbres (habas, lentejas, etc.)
  • El pan integral y cereales enriquecidos con hierro
  • La pasta y el arroz

SUPLEMENTOS DIETÉTICOS DE HIERRO

La utilización de suplementos de hierro en estado natural puede aumentar los niveles de hemoglobina y hierro sérico e incrementar la cantidad de glóbulos rojos, cuando se utilizan durante períodos variables de tiempo asociados con la vitamina C, indispensable para una correcta y eficaz absorción intestinal.

Existen otros tipos de anemias vinculadas con alteraciones genéticas, tales como la Talasemia (síntesis defectuosa de la hemoglobina ); con alteraciones inmunológicas como las anemias hemolíticas; con trastornos medulares en la formación de los glóbulos rojos (aplasia medular) y con el déficit de dos elementos que intervienen en la formación de los glóbulos rojos: el ácido fólico y la vitamina B12.

Anuncios

Semillas de Chía


La Chía o Salvia hispánica, es una planta herbácea anual, que puede alcanzar hasta dos metros de altura. Las hojas miden de 4 a 8 cm. de largo y de 3 a 5 cm. de ancho. En cuanto a sus semillas, tienen forma ovalada, de aproximadamente 1mm. de diámetro, su color varía entre el marrón oscuro y el blanco grisáceo. Las flores son hermafroditas, de color violeta, floreciendo entre Julio y Agosto, que es cuando dan su fruto.

Se cultiva en México, Guatemala y Bolivia, requiriendo un clima tropical o sub-tropical.

Historia

En la época precolombina, la Chía era uno de los alimentos básicos de las civilizaciones de América Central (Aztecas y Mayas), junto con el maíz y el amaranto. Sus semillas fueron utilizadas para elaborar medicinas, además de ser la base de su alimentación y la de sus animales.

Los Aztecas usaban la Chía en distintos preparados nutricionales y medicinales, así como también en la elaboración de ungüentos cosméticos. Era fuente de energía para travesías prolongadas y alimento para los guerreros, por eso es conocida como el “alimento de las caminatas”.

Ventajas de las semillas de Chia

La Chía es considerada como suplemento dietético por la FDA (Food and Drug Administration, USA), ya que tiene un alto valor nutricional, siendo muy recomendado para deportistas, veganos o para vegetarianos.

La Chía es la mayor fuente natural de Omega 3, no tiene contraindicaciones médicas y puede ser usado a cualquier edad. Ayuda a mantener en el colesterol dentro los valores óptimos para el organismo,  aliviar dolores de articulaciones debidos a procesos inflamatorios o notar casi de inmediato el aporte extra de fibra.

En 100 gramos de Semillas de Chía podemos encontrar:

Es el vegetal con mayor contenido de ácidos grasos Omega 3, casi cinco veces más que Salmón del Atlántico.

El calcio que contiene es un 500% más asimilable que el de la leche.

Su contenido en proteínas es mayor que la soja y que las proteínas vegetales, por ello es muy recomendable para vegetarianos y veganos.

Contiene un 100% más de fibra que otros cereales.

Proporciona vitamina C como si tomásemos 1.5 kilos de naranjas.

Contiene el triple de hierro que un plato de espinacas y el doble de potasio que dos plátanos.

Su capacidad antioxidante es superior a de los arándanos, con casi 300 veces más miricentinas (potente antioxidante que protege las células del daño celular causado por los radicales libres)  que el vino tinto.

Ayuda a controlar los niveles de colesterol y tensión.

Ayudan a mejorar la salud del sistema nervioso, inmunológico y cardiovascular.

Facilitan el tránsito intestinal, la digestión, además de ayudar a controlar los niveles de azúcar.

Proporcionan un efecto saciante, ayudando a controlar el apetito.

Favorecen el desarrollo muscular, la regeneración de tejidos y la actividad cerebral. Aportan energía.

 Las Semillas de Chía son fuente de…

  • Ácidos Grasos Esenciales – Tras analizar su composición nutricional, el aceite extraído contiene ácidos grasos omega 3 y, en particular, el alfa-linoléico, además de fitosteroles y compuestos antioxidantes. Por ello viene muy bien para reducir el colesterol malo o LDL.     Los ácidos grasos esenciales ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares, a normalizar la tensión arterial alta, a mantener la flexibilidad de las membranas celulares, reducen el nivel de colesterol, protegen el corazón o mejoran la salud del sistema nervioso e inmunológico.
  • Antioxidantes – Poseen gran cantidad de antioxidantes: miricentina, beta-caroteno (vitamina E) o el tocoferol (vitamina E), entre otros. Su riqueza en antioxidantes permite que el aceite y la harina de Chía se conserven durante largos períodos de tiempo, por lo que los se pueden almacenar sin conservantes.Los antioxidantes aportan múltiples beneficios al organismo; su función principal es eliminar los radicales libres que se producen como resultado de la oxidación celular.
  • Proteínas y Aminoácidos – Los aminoácidos son pequeñas moléculas cuya unión forma a las proteínas, por lo tanto, podemos decir que las proteínas están compuestas por cadenas de aminoácidos. En el ser humano algunos aminoácidos son sintetizados por el propio organismo mientras que otros deben ser ingeridos a través de los alimentos. La Chía contiene un 23% de proteínas, ayudando a construir y regenerar músculos y tejidos, siendo ideal para deportistas y en etapas de crecimiento.
  • Vitaminas del grupo B y Minerales – La semilla de Chía es una buena fuente de vitaminas del complejo B, A y E. Además contiene calcio, fósforo, magnesio, potasio, hierro, zinc, selenio, boro y cobre. Otra ventaja es el bajo contenido en sodio que tiene esta semilla.
  • Fibra – La semilla de Chía es una fantástica fuente de fibra dietética soluble e insoluble. Contiene aproximadamente 30 gramos de fibra por cada 100 gramos.La fibra soluble es soluble en agua, cuando se mezcla con agua forma una sustancia parecida a un gel. La fibra soluble tiene muchos beneficios, entre ellos, regula el nivel de azúcar en sangre y ayuda a reducir el colesterol. La fibra insoluble no absorbe agua ni se disuelve en agua. Pasa a través del sistema digestivo y ofrece muchos beneficios a la salud intestinal, favoreciendo la regulación del tránsito intestinal y el desarrollo de bacterias beneficiosas.

 Cómo consumirlas

Para consumir las semillas de Chía, se colocan entre dos y cuatro cucharadas rasas (entre 10 y 25gr. diarios) de semillas en un vaso con agua, zumo u otra bebida. Se remueven con una cuchara para que entren en contacto con el líquido y se dejan entre 15 y 30 minutos, el vaso parecerá que no contiene semillas con agua, sino una gelatina casi sólida.

Debido a la fibra soluble que contiene la semilla y también a su capacidad de absorción de líquido, se formará un gel que se tomará transcurrido el tiempo de espera.

La semilla de Chía también se puede consumir con leche, leches vegetales, yogur, ensaladas, frutas, sopas o cremas. También se puede incorporar, tanto entera como molida, a panes, galletas o repostería.

No contiene gluten, no tienen sabor ni olor. Para aprovechar al máximo sus nutrientes es mejor consumirla molida, se puede tomar a cualquier hora del día, mejor antes de las comidas.

Las semillas de Chía se suelen presentar en envases de 500gramos, se ha de conservar en lugar fresco, seco y protegido de la luz solar.

Beneficios de las Semillas de Chía para deportistas

Los principales beneficios que estas semilllas pueden aportar a un deportista son las siguientes:

Aporte energético: Por su alto valor nutricional, aporte en hierro y proteínas, es un complemento ideal para deportistas.

 Absorción del agua: Es la propiedad que más llama la atención, ya que, uno de los problemas del deporte es la de mantener un equilibrio adecuado de electrolitos, ya que es muy fácil perder fluidos corporales durante el ejercicio y correr riesgo de deshidratación.

Estas pequeñísimas semillas tienen la capacidad de absorber entre 9 y 12 veces su peso en agua, por lo que pueden prolongar la hidratación además de mantener los electrolitos corporales en equilibrio. Lo usan mucho los corredores de fondo, montañeros o alpinistas.

 Es una semilla con un gran interés nutricional

 Como hemos podido ver, las Semillas de Chía destacan por su alto valor nutricional, contenido en ácidos grasos Omega 3, además de otros nutrientes de gran importancia para la salud como son los antioxidantes, proteínas, aminoácidos, vitaminas, minerales y fibra.