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La Gastritis


La gastritis es una inflamación de la mucosa del intestino que se origina principalmente por una dieta inadecuada con horarios inconstantes, pero sobre todo, radica en el estrés y la tensión nerviosa, situaciones emocionales como largas incertidumbres, entre otras inestabilidades de carácter emocional. Esta enfermedad es provocada por parásitos, bacterias (como el Helicobacter pylori) y virus (como el citomegalovirus y el herpes).

La gastritis debe ser tratada de manera rápida, puesto que su avance puede desencadenar en úlcera, hemorragia u obstrucción.

gastritis04Situaciones que empeoran esta enfermedad son la poca disciplina en los horarios de alimentación, el consumo de alimentos mal cocinados, el consumo excesivo de bebidas alcohólicas, café, salsas y condimentos, además del consumo de algunas drogas o medicamentos.

Tipos de gastritis

  • Tipo A:  Afecta tanto al cuerpo como al fondo del estómago, se asocia generalmente a una anemia perniciosa.
  • Tipo B:  Es la más frecuente, afecta toda la mucosa del estómago en personas mayores, es causada por la bacteria Helicobacter Pylori.

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  • Gastritis Aguda: Totalmente curable, se caracteriza porque puede durar corto tiempo si esta bien atendida.
  • Gastritis Crónica: Puede durar meses o años.
  • Gastritis Erosiva: Este tipo de gastritis ha provocado erosión o pérdida de la capa protectora del revestimiento del estómago.

Causas de la gastritis

  • El estrés, ansiedad, incertidumbre, temor o nerviosismo, todo ello provoca la secreción de jugos gástricos constante que es lo que va debilitando la mucosa del estómago.
  • Dieta inadecuada
  • Horarios de comida inconstantes
  • Exceso de anti-inflamatorios.

En el caso de gastritis aguda, se debe a una infección viral, sobre todo cuando el cuerpo esta débil de defensas.

 Síntomas de la gastritis

En ocasiones, esta afección no produce síntomas, sin embargo lo habitual es que provoque los siguientes efectos en el cuerpo:

  1. Naúseas, mareos, indigestión, acidez estomacal.
  2. Fatiga crónica.
  3. Vómitos, en ocasiones con sangre o con pequeños grumos.
  4. Heces oscuras.
  5. Pérdida de apetito.
  6. Ardor o dolor del epigastrio.
  7. Dolor en la región dorso-lumbar.

En el estómago se pueden fraguar muchas enfermedades que tienen como efecto estos mismos síntomas, y que pudiesen confundirse con gastritis. Sin embargo, hay síntomas como el vómito con gránulos color café o la constante indigestión o dolor (ardor) estomacal que pudiesen afirmar sin duda que se trata de gastritis.

Remedios naturales para la gastritis.

Aloe vera: Es una planta que posee grandes facultades para la mejora y cura de diferentes alteraciones de nuestro cuerpo. Mezclar un trozo de gel de aloe vera con un poco de agua, añade un poco de miel pura y tómala antes de desayunar durante 15 días, descansa otros 15 días y repite de nuevo la dosis hasta que te notes mejora.

Té de linaza: La linaza también es un alimento altamente efectivo para la recuperación de todos los tejidos del cuerpo. Se pueden tomar unas cuantas semillas de linaza y ponerlas a cocinar en una taza de agua, dejar reposar y beber. También se puede agregar estas semillas a un vaso de agua en la noche, y dejarlo reposar hasta la mañana siguiente, se ha de beber antes del desayuno.

Zanahoria: La zanahoria es un excelente alimento para reponer los tejidos. Picar la zanahoria y mezclarla con un poco de agua, agrégale miel pura y consumela de forma inmediata antes del desayuno.

Té de manzanilla: La manzanilla tienen poderosas facultades anti-inflamatorias para todo tipo de afecciones corporales, además de tener un sabor agradable. El consumo de 4 o 5 tazas de té de manzanilla al día, alivia la gastritis y previene la aparición de úlceras.

Caléndula officinalis: Se recomienda tomar una infusión de esta hierba en dosis de una cuchara sopera dos veces al día antes de comer los alimentos. También las infusiones de manzanilla y/o hierbabuena son buenas para relajar el estómago y favorecer la digestión.

La alimentos y la gastritis

La dieta de las personas con gastritis o propensas a estarlo deben tener en cuenta alimentos que van a ingerir.

Alimentos para la dieta contra la gastritis:

Pescados magros o a la parrilla

Frutas: Manzana, pera, papaya, melón, banana, higo, etc.. Siempre evitando los cítricos.

Pan integral

Tortillas de harina de maíz o harina integral

gastritis02Verduras no flatulentas y preferentemente hechas al vapor

Lácteos de origen vegetal: Leches vegetales, requesón o tofu

Alimentos probióticos, excelentes para restaurar la flora intestinal: como yogures caseros, kéfir, etc.,

Miel de abeja o melazas de cereales

Aceites vegetales prensados en frío

Pastas y cereales integrales, arroz, avena, trigo, cebada, …

Condimentos como sal marina

Alimentos no permitidos:

Azúcares refinados y todos sus derivados industriales.

Comida “basura”

Bebidas irritantes: alcohólicas, café y té

Embutidos de procedencia animal: jamón, salchichas (contienen demasiada grasa nociva, sal, colorantes y aditivos que sólo irritan y debilitan las funciones estomacales)

Lácteos de origen animal y derivados

Evitar pimienta, mahonesa, lfritos, vinagre, margarina, mantequilla, cebolla, ajo crudos, chocolate, salsas o aderezos picantes o salados.

Dieta para erradicar gastritis

Un ayuno de dos o tres días es excelente para dar al estómago un descanso necesario y ayudarlo a eliminar las toxinas y adherencias intestinales y estomacales que ocasionan la inflamación. El ayuno puede llevarse a cabo ya sea con la  dieta del Sirope de savia, o tomando durante uno o dos días solamente agua de coco o agua tibia y una o dos frutas como la manzana o la pera.

Después de la dieta de ayuno, es necesario mantener una alimentación muy blanda y de mucha calidad. No coma en exceso y procure establecer un horario para cada comida y respetarlo. No debe de tomar agua durante las comidas ya que esto diluye los jugos gástricos a la hora de comer y hace que la digestión sea muy pesada y prolongada.

Otra dieta depurativa recomendada es comer un día o dos pura papaya y agua tibia. Esto limpiará profundamente el cuerpo y revitalizará la flora intestinal.

Incremente el consumo de alimentos probióticos que son excelentes para restaurar la fibra intestinal, pero evite los yogures industriales que contiene muchos aditivos y azucares que son irritantes para el estómago.

Mientras come, hágalo lo más despacio posible y procure un ambiente armónico y agradable.

Consejos …

Masticar los alimentos hasta que queden como una pasta suave. La buena salivación de los alimentos es muy beneficioso ya que, induce un mayor flujo del jugo gástrico y ayuda a que el alimento se digiera mejor.

Tomar dos o tres zumos de patata media hora antes de la comida aliviará los síntomas.

Zumo de coco da descanso al estómago, proporcionando vitaminas y minerales. Se aconseja tomar agua de coco durante un día completo, es un remedio muy utilizado.

Gachas de arroz dos veces al día en caso de gastritis aguda.

La leche de alpiste es también bastante efectiva para combatir la gastritis.

Cómo la gastritis tiene sus raíces principales en los estados emocionales de tensión y ansiedad, es necesario que la persona que desea la total recuperación ponga especial atención en sus emociones, en cómo descargarlas positivamente y en cómo retro-alimentar su mundo emocional.

La bioenergética se sustenta en aspectos físicos potentes, el movimiento, la respiración, y la comprensión de las estructuras básicas del carácter humano. Esta terapia puede ayudar enormemente a liberar estados de tensión, ansiedad, estrés, etc.
Práctica de yoga, taichi o algún tipo de meditación pueden ayudar al paciente a liberar emociones de tensión y a retro-alimentar su mundo emocional.

Recomendaciones finales

  • Controlar el estrés, ansiedad y situaciones de tensión prolongadas
  • Consumir gran cantidad de agua a lo largo del día
  • Consumir 5 alimentos en el día, de bajas porciones y sin saltarte ninguna comida
  • Eliminar bebidas gaseosas, café, cítricos y licores
  • Evitar consumo de aspirinas
  • Evitar el consumo de cigarrillos
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La anemia y la falta de hierro en nuestro organismo


Una de las patologías apreciable con mayor frecuencia en vastos sectores de la población es la relacionada con la disminución de los niveles de hierro y que se expresa clínicamente bajo la forma de ANEMIA, nombre con el que se designa habitualmente los estados caracterizados por la falta de hemoglobina y glóbulos rojos en cantidad y calidad suficientes.

El hierro es utilizado fundamentalmente para la elaboración de la hemoglobina, sustancia responsable del color rojo de la sangre y encargada del transporte de oxígeno a los diferentes tejidos de nuestro organismo. Aproximadamente un 30% del hierro absorbido se almacena como ferritina y hemosiderina en la médula ósea, el bazo y el hígado.

Normalmente el hierro es aportado por los alimentos que integran una dieta equilibrada, habiéndose comprobado que personas mal alimentadas pueden padecer de algún grado variable de anemia ferropénica o por falta de hierro.

Entre las causas más frecuentes de este tipo de anemia, se señalan las siguientes:

  • Dietas con bajo contenido en hierro, como se ha indicado.
  • Períodos de crecimiento (en niños y adolescentes).
  • Embarazo y lactancia.

 En los estados fisiológicos mencionados se requiere aumentar la cantidad de hierro ingerido y la producción de glóbulos rojos.

  • ANOMALÍAS DEL TRACTO GASTROINTESTINAL (pueden alterar la absorción de hierro y provocar estados anémicos).

 Se puntualiza que el mayor porcentaje de hierro contenido en los alimentos, se absorbe en el tramo superior del intestino delgado.

  • PÉRDIDAS DE SANGRE (ocasionan déficit de hierro y anemia ferropénica)

 Se incluyen las hemorragias digestivas, el sangrado menstrual y las lesiones traumáticas asociadas con roturas de vasos sanguíneos y la consiguiente pérdida de sangre.

Los síntomas más frecuentes que se hallan asociados con las anemias por déficit de hierro son:

  • Cansancio, fatiga y laxitud.
  • Palidez o pérdida de color en la piel y mucosas.
  • Mareos y/o cefaleas.
  • Taquicardia y palpitaciones.
  • Sofocación incluso después de ejercicios moderados.
  • Edema (asociado con casos graves de anemia crónica).
  • Falta de apetito.

Estos síntomas y signos clínicos no corresponden tan solo a la anemia por carencia de hierro, sino que son semejantes en casi todas las formas de anemia y también se presentan en otras enfermedades. No son por tanto específicos y el diagnóstico de certeza de la anemia ferropénica debe corroborarse mediante la realización de pruebas analíticas de rutina, tales como el hemograma (recuento de glóbulos rojos) y los dosajes de hemoglobina y hierro sérico. En casos especiales se recurre complementariamente a otros estudios diagnósticos como la punción de médula ósea.

En casos de anemia grave avanzada se produce aumento del tamaño del corazón y edema en los pies y en los tobillos; frecuentemente las uñas se tornan frágiles y quebradizas observándose palidez debajo de las mismas y otro signo característico de valor diagnóstico es igualmente la decoloración de las encías y la hinchazón de lengua (glositis).

La anemia, además de los síntomas y signos expuestos, también reduce la capacidad para realizar trabajos durante períodos prolongados de tiempo y en los escolares dificulta la concentración, el aprendizaje es más lento y el desarrollo psicológico deficiente.

Muchas personas, en especial mujeres con niveles muy bajos de hemoglobina (apreciables frecuentemente en países en desarrollo), padecen anemias crónicas por déficit de hierro y dan la apariencia de realizar sus actividades normalmente. Parecen adaptarse a los niveles bajos de hemoglobina; sin embargo la anemia grave puede progresar hasta llevar a la insuficiencia cardiaca y a la muerte.

El tratamiento específico de las anemias por déficit de hierro debe basarse en la historia clínica del paciente; en su edad y en el estado general de salud; en las causas que la han generado; en su tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias y en las expectativas vinculadas con la progresión o evolución del cuadro anémico.

UNA DIETA RICA EN HIERRO

La incorporación de alimentos ricos en hierro puede ayudar a mejorar el estado clínico de pacientes con anemias ferropénicas. Se mencionan especialmente:

  • Las carnes rojas (vaca o cordero)
  • Las aves (pollo, pavo o pato)
  • El pescado y el marisco (sardinas, anchoas, almejas mejillones, etc.)
  • Los vegetales de hojas verdes (espinacas, acelgas, repollo, brócoli, col rizada, etc.)
  • Las legumbres (habas, lentejas, etc.)
  • El pan integral y cereales enriquecidos con hierro
  • La pasta y el arroz

SUPLEMENTOS DIETÉTICOS DE HIERRO

La utilización de suplementos de hierro en estado natural puede aumentar los niveles de hemoglobina y hierro sérico e incrementar la cantidad de glóbulos rojos, cuando se utilizan durante períodos variables de tiempo asociados con la vitamina C, indispensable para una correcta y eficaz absorción intestinal.

Existen otros tipos de anemias vinculadas con alteraciones genéticas, tales como la Talasemia (síntesis defectuosa de la hemoglobina ); con alteraciones inmunológicas como las anemias hemolíticas; con trastornos medulares en la formación de los glóbulos rojos (aplasia medular) y con el déficit de dos elementos que intervienen en la formación de los glóbulos rojos: el ácido fólico y la vitamina B12.